(vía zoelu)

El hombre más peligroso, para cualquier gobierno, es el hombre que es capaz de pensar las cosas por sí mismo, sin tener en cuenta las supersticiones y tabúes predominantes. Inevitablemente, él llega a la conclusión de que el gobierno bajo el que vive es deshonesto, enfermo e intolerable y, si es un romántico, intenta cambiarlo. E incluso si él mismo no es un romántico, es perfectamente capaz de extender el descontento entre los que sí que lo son. — Henry-Louis Mencken

Gunge-post-emo-hardcore-punk-alternativo.

Qué tristeza más grande me ha dado hoy al leer que My Chemical Romance se separan. Pero qué tristeza más grande, joder. De no parar de llorar vamos, muy acorde con Semana Santa y todo eso.

Qué va.

Uno menos, señores, y poco a poco caerán todos. ¿Por qué? Pues porque nunca han tenido ni puto sentido, todos esos grupos que decidieron ser underground y no lo consiguieron porque sólo hacían la misma basura comercial que todo el mundo esperaba que hiciesen. E igual que los emos que nunca reconocían serlo se han transformado, ante la negativa a morir de verdad como les oías defender, en hipsters que nunca lo reconocen, en alternativos que reniegan hasta de su sombra o en hardcoretas que aún creen que hardcore realmente es un estilo; igual los grupúsculos que los alimentaban comienzan a desaparecer o a reconvertirse en basura vendible a las nuevas modas.

No perder la ola, vamos. Seguir siendo siempre lo más alternativo y lo más original, como todos los demás.

Ahora bien, como el cortarse las venas ya no se estila, alguno de esos grupúsculos tienen la remota decencia de disolverse.

Muy bien My Chemical Romance, al menos no habéis acabado de convertiros en algún género musical con muchas palabras que nadie entiende y habéis dejado de lado esa mentira de “sólo somos un grupo de rock” que tanta gente cuenta.

Pero mira, tampoco es nada que alabar. En los vertederos la basura se quema. Al menos Kurt Cobain tuvo los cojones de pegarse un tiro, señores.

Joder, todos y cada uno de vosotros reblogueáis mogollón de mierda.

Y mi túmbler no está vacío, lo que me hace cuestionarme incluso mi puto criterio.

Gran parte del encanto de los “hondos” viene de la corte de ciegos, cegados o simplemente gilipollas que caen en la trampa de creer que son “profundos”.

Curioso… esos jodidos hierros le quedarían mal aunque no se hubiese jodido la puta cara. Una vez más sólo puedo hacerme la misma pregunta que siempre que veo semejantes aberraciones: ¿Por qué?

(vía adri18)

Humanos no-animales. (Abstenerse ofensibles)

No sé qué atractivo podéis verle a llenar heridas de tinta y tener mas agujeros que un puto cinturón. Donde no hacéis más que decirme que hay simbolismo, gustos o reflejos de la personalidad yo sólo puedo ver una puta moda que, como todas las putas modoas, pasará, una aceptación social que antes no existía y que en algún momento decidisteis utilizar como excusa para encontrar una nueva forma de demostrar ese “quinceañismo” colectivo, esa aparente necesidad de la raza humana de reivindicarse no-animal. Simplemente no me creo esos gustos. No os gustan los pendientes, no os gustan los tatuajes, no os gustan las miles de mierdas contra las que ya he despotricado otras veces… os han enseñado a que os gusten, miles de años de evolución e idiotización colectiva os han enseñado que eso, una vez que la sociedad lo acepta porque antes no hubieseis tenido cojones, os puede gustar.

La historia se reirá de vosotros como ya se ríe de las señoritas que bebían vinagre y comían porcelana en un estúpido intento de aparentar ser más blancas, de las padaung y sus cuellos deformados o de los pies vendados de las chinas. Tenéis con todo ello algo en común, habéis encontrado una forma que os resulta cómoda de reivindicaros no-animales. Y eso somos los humanos, una neurosis colectiva que nos fuerza a evitar por cualquier medio aceptar que no somos más que otra raza animal. Y vosotros con vuestros adornos no sois más que una pieza pequeña y sin ningún tipo de importancia en la enorme maquinaria de idiotismo colectivo y negación de la realidad que debió de empezar cuando a algún cretino prehistórico se le ocurrió que sus muertos no podían ser carroña como los de cualquier otro animal, toda esa mierda que hoy nos ha dado un par de bellos temas de historia sobre “culturas funerarias” y grandes extensiones de terreno pobladas de muertos en cada puta ciudad.

Así que la historia se reirá de vosotros tan solo si os recuerda, porque vuestras jodidas modas no suponen ni tan siquiera una innovación. Desde que los humanos son humanos o al menos desde que nos empecinamos en negar que somos animales, las deformaciones han sido algo presente, aunque no creo que gozasen de tanta aceptación social a nivel mundial como ahora desde que, supongo, antes de empezar a datar la historia tuviesen algún tipo de sentido y no fuesen meramente putos adornos. Cuando aún se utilizasen como un modo de reconocer pueblos o creencias y no de reconocer tribus urbanas y modas.

Gilipolleces de tal calibre me hacen dudar incluso de la palabra evolución. Durante tanto tiempo nos hemos dedicado tan profusamente a negar la naturaleza animal de los humanos que más que “evolución” yo diría “cambio”. Me han llamado, más de una vez, misántropo… no soy yo quien mutila a ninguna persona por una jodida moda.

Ay… pequeños seres que alentados por las modas y las omnipresentes raves alababais el LSD y todos los protoartistas (siempre muy profundos) que veíais en él la forma de dejar a la vista la creatividad. No tenéis ni puta idea de lo que es el LSD, si os diesen ácido de verdad aunque fuese una sola vez y no la puta mierda de micropuntos que habréis probado, se os pasaría mucho la gilipollez.

(vía maleficentsmile)

Lo diré mil veces, me alegro de haber nacido hace lo suficiente y haberme criado en un pueblo. Los niños se están idiotizando.

(vía moonzo)

Opinión empirico-constructiva sobre el nuevo Dashboard:

logoside:

Es una puta basura pinchá en un palo restregao en la mierda de una vaca que no servía ni pal McDonalds.

Y no, no es cosa de “acostumbrarse a lo nuevo”.

Primero: Crear post medianamente largos es jodidamente incómodo puesto que el cuerpo del post se va “agrandando” conforme vas escribiendo y eso, amigos, queda como el culo. Encima, para rematar la putada, el scroll es del propio Dash, no el del post en sí. ¿Lógica much? Lógica NO MOTHERFUCKER THING.

Segundo: Las líneas grises que separan cada elemento dentro del cuerpo de edición del post son prácticamente translúcidas. A lo mejor es cosa de mi monitor, pero yo apenas las veo y tengo que andar achinando los ojos cada vez que quiero darle a algo. Otra mierda, vamos.

Tercero: El punto más importante. Antes, abrías un post en una pestaña nueva y cuando lo publicabas (o lo guardabas como borrador o lo ponías en la cola, también), el Dash te dejaba en ese último post que habías reblogueado. Es decir, lo podías usar como “marcapáginas”. Ahora, te puedes ir al fondo del jodido Dash que si reblogueas algo en una pestaña nueva te tira directamente al principio del Dash. ¿En serio? Sí, en serio.

Y las demás mierdas que iré descubriendo conforme lo vaya utilizando.

Sinceramente, si quieren cambiar los iconitos, me parece perfecto, pero esta suerte de apaño moderno no tiene ni pies ni cabeza. Si alguien le ve alguna ventaja que me la diga, por favor. Ojo, que te guste, parezca “chulo” o “molón” o “guay” NO es una ventaja. Aquí queremos cosas prácticas.

Quizá sea mi natural quejica o que tengo el día especialmente tocapelotas, pero lo primero en lo que me he fijado en este texto es que parece estar redactado por un mono. No obstante, quizá eso sea un ventaja porque incluso de forma tan aparentemente intragable deja claro que el nuevo túmbler, señoras y señores, es una mierda de medio kilo.

(vía maleficentsmile)

Creo que ya he descubierto por qué os desprecio.

Y es que, después de mucho meditarlo y de intentarme poner en contra de ese pensamiento, he acabado por entender que en vuestra inmensa mayoría sois, los pequeños animalillos de túmbler, fanáticos de la estética. Y en ese enorme grupo hay desde críos que apuntan maneras de dejar de serlo y son de los pocos tolerables a peter panes aquejados de un serio quinceañismo que quizá les viene por la imposibilidad de aceptar que todo el mundo es diferente y que no es necesario reivindicarse como tal y menos aún a través de la estética.

Creo que os desprecio por eso.

Venid a por mí.

Me encantáis, seguidores absurdos.

Porque, joder… Hay gente que me sigue a la que de toda la mierda que escupo sólo les salpica a veces y al parecer aprecian toda la demás, pero de vez en cuando aparece alguien como esta última seguidora que describe su blog como “tatuajes, piercings y más tatuajes”… ¿En serio? No se dará cuenta de que no tiene nada que hacer aquí…

No me apetece ser borde hoy. ¿Alguno puede explicarle que aquí no se lo va a pasar bien?

Queridos veganos:

En estas fechas tan señaladas quiero aprovechar para haceros saber que yo no como nada que no tenga mamá. Nada que no tenga cara. Nada, en definitiva, que no sangre si lo tiro contra una motosierra.

Os preguntaréis por qué de repente os digo todo esto. Bien, en primer lugar porque la información es poder y ya que no tenéis ninguna credibilidad al menos tener cierto poder debería ser como un regalo navideño para vosotros. En segundo lugar porque estaba cortando carpaccio hace un momento y he pegado un enorme mordisco al cacho de carne cruda, tan salvaje, tan desagradable, que mi abuela se ha santiguado. Y como me acordé de vosotros, quise aprovechar para felicitaros las fiestas.

Feliz navidad.

=)

Manos quemadas.

El fuego quema.

¿Alguien lo duda?

El fuego quema. Si pones la mano desnuda en el fuego, la mano se quema. A pesar de lo irrefutable de esa afirmación, la expresión “poner la mano en el fuego por alguien” sigue gozando de una salud envidiable. Pienso, en consecuencia, que la confianza en otras personas sigue gozando también de esa misma salud, pues mucho habría que confiar en alguien para poner por él la mano en el fuego.

La confianza, no obstante, presenta un serio problema: se acumula, se enlaza y crece como una bola de nieve; y si bien la confianza, en origen, puede nacer de manera natural hacia alguna persona, este crecimiento se produce sin ningún tipo de criterio, cegados por la confianza previa. Así, si yo confío en una persona y otra persona diferente confía en mí, esta segunda persona confiará irremediablemente en aquella primera, aunque sólo sea mediante la intervención de la confianza que pueda tener hacia mí. Esto alcanza niveles ridículos cuando, por ejemplo, tanto la primera persona como yo confiamos en otra diferente, cualquiera que confíe en nosotros se ve arrastrado a una confianza que ya no tiene ningún criterio.

Y de la noche a la mañana, las manos se acumulan entorno al fuego, como quien hace cola para conseguir algo tan glorioso como quemarse. Y, claro, tal y como podría suponerse, cada una de las manos que esperaban pacientes su turno se queman al ponerse en el fuego. Y no sólo se queman las manos cuya confianza estaba justificada, que ya es duro, sino también las arrastradas por la enorme bola de nieve de confianzas entrelazadas.

Lo realmente cómico, la broma que hay detrás de todo esto y por lo que todo esto merece ser relatado es que en ningún momento se pidió a nadie poner la mano en el fuego, en ningún momento nadie dijo que no quemaría.

Ahora hay al menos tres manos quemadas.

Y con una mano quemada, cuesta mucho estrechar las de los demás.

El fuego quema, y otra vez no sabré ni cómo saludar.

“Cada vez que he visto cambiar este mundo, ha sido a peor.”

Y lo mismo, en este país, podría aplicarse a las reformas de educación, LOE, LOGSE, LODE, me da igual la que sea, básicamente cambiar siglas para decir lo mismo y poder perjudicar aún más al ya muy perjudicado sistema educativo español. Ahora toca una nueva burla a nuestra inteligencia que, bajo el nombre de LOMCE, trata de introducirnos vía rectal un sistema educativo que condena a las letras al ostracismo, mucho me temo que por su falta de rentabilidad.

No negaré mi cariño a esa rama de los estudios y, aunque acepte que los itinerarios tecnológicos son más productivos de cara al mundo real, un país en el que no se imparte historia, arte y lenguas clásicas es un país condenado a olvidar sus orígenes y su cultura.

Llevo mucho tiempo muy desencantado y no lucho por nada, pero esto en concreto me ha tocado tanto los cojones que he decidido moverme dentro de mis escasas posibilidades. Ahora la pelota está en vuestro tejado, entrad, firmad y, si finalmente hacen lo que les sale de las pelotas, como siempre, que al menos sepan que la gente a la que quieren quitarle la cultura aún está dispuesta a luchar por ella.

Firmad, difundid, hagamos ruido, coño.

http://www.estudiosclasicos.org/?page_id=729